martes, 22 de abril de 2008

LOS MINISTERIOS DEL TLC


Es lógico que los Estados Unidos no quieran que se hagan públicas sus exigencias e imposiciones, como por ejemplo las que se han filtrado sobre la privatización de las telecomunicaciones o el desmonte de los pocos instrumentos de protección agrícola que tiene el país, por la natural reacción que se genera en contra de tan abusivas pretensiones. Lo que no tiene sentido, y es un misterio, es que el gobierno colombiano acepte estas condiciones, restringiendo la transparencia de las negociaciones y el debate público sobre esos temas.
Pero al misterio que quiero referirme hoy es al de la importancia que se le ha dado al TLC para el futuro de la
economía nacional. Lo que nos dicen y repiten todos los días es que la firma de ese tratado es la clave de Melquiades para el despegue del crecimiento económico acelerado, para la generación de empleo, para la transformación radical de la estructura productiva del país que nos permitirá competir en el mundo globalizado. Fuera del TLC no hay salvación, es el mantra que repiten de los sacerdotes de la nueva religión.
Lo que es muy extraño, lo que es un verdadero enigma, es por qué esa importancia que se le atribuye al TLC es un factor totalmente nuevo dentro de las
estrategias oficiales que sólo apareció hace unos ocho o nueve meses; un verdadero "aparecido" que no existía antes dentro de los planes y programas del gobierno. Veamos los hechos.
En el "Manifiesto Democrático" que recogía los 100 puntos del
programa de gobierno del candidato Alvaro Uribe, el TLC no existe ni se menciona; la única referencia a una estrategia de comercio exterior se hacía en el punto 69 que hablaba de "impulso a las zonas especiales de exportación". Tampoco en las presentaciones detalladas del programa económico de Uribe si se mencionaba el TLC: en los diversos foros donde se discutieron esos temas, el entonces coordinador económico de la campaña de Uribe y hoy Ministro de Comercio Exterior nunca hizo referencia explícita a negociaciones del TLC.
En su
Discurso de posesión, donde el presidente Uribe trazó los lineamientos centrales de su gobierno, respecto del tema de la integración comercial se planteaba como objetivo principal el fortalecimiento de la Comunidad Andina y tampoco se menciona el TLC. Cuatro meses después el DNP presenta el documento de las "Bases del Plan Nacional de Desarrollo 2002-2006, Hacia un Estado Comunitario" donde formula la estrategia de política de comercio exterior para el cuatrienio; allí, la cosa es de volverse loco como la famosa perrilla, tampoco se habla del TLC con Estados Unidos, sino de la Comunidad Andina, Mercosur, el mercado centroamericano y el Alca.